jueves, 13 de julio de 2017

"Me estresa ir al parque con ella porque pega muchísimo."

Buenos días, necesitamos ayuda porque empiezo a estar desesperada con mi peque. Tiene tres años y bajar a la calle con ella empieza a ser una prueba de fuego para mis nervios, ya que desde hace unos meses empuja a los niños, la mayoría de las veces  sin venir a cuento. Cuando era a ella a la que pegaban (que también pasamos por esa fase), yo la apartaba e intentaba quitarle importancia, diciéndole que no jugase durante un rato con quien le hubiera pegado y que luego hicieran las paces. Pero ahora estoy desbordada porque no consigo que deje de pegar, incluso me pega a mí cuando la riño por algo. He llegado a enfrentarme a un papá porque, cuando pegan a su hija, él le dice a voces que le pegue más fuerte, incluso el otro día le decía que le pegase a la mía puñetazos porque la había empujado. Creo que enseñar a defenderse no tiene nada que ver con esta incitación a la violencia y que recriminar a ese padre estuvo bien por mi parte, pero estoy realmente preocupada por la actitud de mi hija. ¿Puedes darme orientaciones para que deje de pegar, por favor? Mil gracias.



Ay, el parque, ese primer campo de batalla para los niños. Fuente de estrés y diversión por igual. Para muchos niños el parque es el lugar donde empiezan a socializarse, con todo lo que eso implica de aprendizaje y conflictos, pero con la suerte de que estamos nosotros presentes para intervenir cuando sea necesario.

Lo primero a explorar para mí es esta parte: "empieza a ser una prueba de fuego para mis nervios", porque siempre suele ser una señal de alarma. ¿De dónde vienen los nervios? ¿de una sensación de impotencia y no saber reaccionar? ¿o de un *temor* a que vaya a más y el comportamiento de ahora se convierta en parte de su personalidad más adelante? En resumen, ¿esos nervios vienen del presente, o de una proyección del futuro? Para mí esto es importante porque nuestra actitud ante los comportamientos de nuestros peques influye mucho en como evolucionan las situaciones. Si esos nervios nacen del presente, del no saber como actuar ahora, la solución estará en buscar herramientas. Si nacen del futuro, de imaginar a nuestra peque como una futura pequeña bully si no sabemos atajarlo, la solución (o al menos parte) estará en deshacernos de esos miedos y esas proyecciones y centrarnos en lo que tenemos delante: una niña de tres años perfectamente normal que tiene comportamientos perfectamente normales a su edad. Comportamientos no deseables, pero perfectamente apropiados a su desarrollo. Algo en lo que ocuparse, pero no por lo que preocuparse.

Lo más probable es que sea una mezcla de las dos cosas, parte sentimiento de impotencia, parte miedos sobre el futuro. Para los miedos sobre el futuro no puedo decirte más que lo que ya te he dicho, hoy por hoy tu hija es perfectamente normal y se comporta de forma normal para una niña que apenas ha cumplido los tres años. Para la impotencia, veamos que podemos hacer...

Antes de dar herramientas en sí creo que deberíamos intentar averiguar por qué pega. Los niños normalmente pegan por inseguridad, se sienten amenazados de alguna manera y como no tienen otras herramientas tiran de instinto y pegan. Si dices que pasasteis por una etapa en la que le pegaban, probablemente ahora se sienta insegura con otros niños, y esa misma inseguridad le haga pegar. Tal vez las herramientas que intentaste darle cuando le pegaban no le convencieran del todo y desarrolló las suyas propias. Pero la cuestión es ¿qué hacer ahora?

Pegarte a ella como una sombra y supervisar muy de cerca cuando esté con otros niños. 

Va a ser agotador, pero es un paso necesario para permitirle experimentar el estar con otros niños de forma segura para todos. La cosa es permanecer en todo momento lo suficientemente cerca como para poder bloquear físicamente cualquier intento de pegar o empujar, para esto tienes que estar 100% atenta a sus reacciones, para intentar predecir cuándo se está poniendo nerviosa. En el momento de bloquear puedes decirle "no voy a dejar que pegues" o quedarte en silencio, lo que tú veas. Y puedes, si te parece o si crees que eres capaz de interpretar bien la situación, darle una alternativa apropiada, por ejemplo "No voy a dejar que pegues. Si no te gusta que se acerque tanto puedes decirle, 'ponte más lejos que necesito espacio'" (o lo que te parezca en ese momento) Dale una alternativa y deja que la practique si le parece, pero no la obligues a repetirlo si no quiere. Intenta no intervenir en el juego más que para evitar las agresiones, en nada más. El resto del tiempo, observa en silencio. Si estando cerca es el otro niño el que le pega a tu hija, si llegas a tiempo, bloquéalo también y si no simplemente describe lo que ha pasado. No le des más importancia pero tampoco se la quites. "Te ha pegado y no te ha gustado nada. Si quieres puedes decirle 'No me pegues que no me gusta'" Ofrece consuelo pero no soluciones, deja que intenten resolver ellos el conflicto y que ella decida si seguir jugando con ese niño o no. Si es algo que se repite mucho, sí que puedes proponer que os toméis un descanso.

Si en algún momento pega sin que hayas podido intervenir a tiempo, intenta implicarla en la reparación si es que está receptiva. Que te vea preguntarle al peque si está bien, si necesita que lo acompañes con su mamá, puedes pedirle a tu hija que te acerque un pañuelo o una botella de agua, o que se acerque contigo a acompañarlo con su mamá. Que te vea disculparte sin obligarla a que se disculpe ella, nos interesa que interiorice lo que es una disculpa y que nazcan de ella. Una disculpa forzada sirve de bien poco. Al principio te tocará hacer prácticamente todo el trabajo de reparación, estarás haciendo un trabajo de modelaje importantísimo que ella irá interiorizando. Cuando ella vea que no se le juzga por sus errores pero que sí se espera de ella que intente repararlos, irá cogiendo confianza y poco a poco irá poniendo en práctica lo que aprenda de observarte. Luego, cuando estéis tranquilas en casa, en un momento en el que estéis bien de ánimos y os sintáis conectadas, podéis hablar sobre lo que ha pasado y lo que se puede hacer para reparar nuestros errores. Pedirle ideas si vuelve a pasar alguna vez. En fin, repasar y reflexionar con ella desde la tranquilidad, que es cuando sus mentes están más abiertas para el aprendizaje.

Como todo esto es AGOTADOR recomiendo que sean sesiones cortitas. Os vendrá bien a ambas. Mientras toma confianza de nuevo será mejor si los ratos que está con otros niños son breves, 20 o 30 minutos. Tú podrás observar si alargarlo o acortarlo según su comportamiento. Si ves que tienes que intervenir constantemente significa que en ese momento no está en las mejores condiciones como para interactuar con otros niños. Si ves que está contenta y más o menos tranquila, sabrás que puedes ir alargándolo o que la interacción con el niño o niña en concreto con el que esté en ese momento le resulta más sencilla y más asumible.  Si la ves un poco alterada pero crees que la situación puede reconducirse, puedes proponer tomaros un descanso las dos juntas (en plan, el rincón de conectar); o puedes decidir que es hora de irse si la ves que no va a ser capaz de interactuar de forma satisfactoria ese día.

Si se da el caso de tenértela que llevar en contra de su voluntad, asegúrate de evitar a toda costa que pueda parecer un castigo. Antes de salir al parque anticípale lo que va a pasar, cuéntale que va a haber otros niños y que podrá jugar con ellos, cuéntale que estarás cerca para ayudarla a jugar de forma segura para todos, y cuéntale que si ves que no es capaz de jugar de forma segura ese día os vendréis a casa a descansar. Y cuando llegue el momento simplemente dile "Cariño, veo que estás demasiado cansada/nerviosa/alterada y no estás siendo capaz de jugar de forma segura, nos vamos a casa a descansar" Y si es necesario, la tomas en brazos y te la llevas. Sin culpas y sin enfados, sin amenazas... La estás ayudando y la estás protegiendo.

Interactuar con otros niños cuando apenas conoces las normas sociales, cuando quien tienes delante apenas conoce las normas sociales, cuando eres incapaz de controlar tus impulsos y apenas eres capaz de anticipar o interpretar el comportamiento de los demás, puede ser francamente AGOTADOR y el cerebro de los niños en cuanto se agota se vuelve instintivo, así que cuando recurren a estos comportamientos suele ser señal de que están abrumados por la situación, o de que en ese momento no tienen recursos, o de que están demasiado cansados como para tirar de los pocos recursos que tengan. Que todo esto vaya cambiando será cuestión de tiempo: a medida que vayan conociendo las normas sociales y que aquellos con los que interactuen las conozcan y se comporten de acuerdo a ellas de forma más o menos consistentes, a medida que vayan descubriendo formas de interpretar o anticipar como se van a comportar quienes tienen delante, a medida que vayan aprendiendo a controlar sus propios impulsos. Todo esto lleva tiempo, y requiere de nuestra ayuda y de nuestra paciencia. Pero mientras tanto, necesita un adulto que, sin ningún tipo de juicio de valor sobre ella, ni tono de riñas ni nada, con toda la calma del mundo, esté junto a ella para pararla y decirle "no voy a dejar que le pegues", con el mismo tono que usaría para decirle: "estoy aquí para ayudarte".

Y aunque pueda parecer difícil en ocasiones, es muy importante intervenir sin juzgar. Es importante, porque ¿qué juicio de valor vas a hacer cuando es una cuestión de madurez? ¿le vas a reñir por no ser capaz de controlar un impulso con 19 meses, o 3 años, o 4, o 5 cuando sabemos que es algo apropiado y esperable para su edad? Con esas edades ellos ya saben que está mal hecho porque se lo hemos dicho muchas veces, pero de saberlo a ser capaz de controlarlo hay un trecho. Es como cuando una mami consulta diciendo que contra todo lo que sabe y conoce ha perdido los nervios con su hijo y le ha chillado o dado un tortazo. Ella ya sabe que ha actuado mal, y ya se siente culpable, no necesita a nadie que venga a decírselo o a etiquetarla, lo que necesita es apoyo y herramientas para reparar lo que ha hecho y para intentar que no vuelva a suceder. ¡Y eso tratándose de adultos, cuánto más si se trata de niños pequeños!

Sobre lo de enfrentarse a otros padres, por desgracia eso de "Tú no pegues nunca primero, pero si te pegan, tú pega" es algo que está mucho más extendido de lo que me gustaría. La gente tiene interiorizado que la violencia sólo se responde con violencia, y hay tanto miedo a que tu hijo se convierta en víctima de acoso que entienden que eso es una forma de prevenirlo. Es algo cultural y es difícil de cambiar sin hacer primero un cambio más profundo, pero desde luego, desde luego que no es el mensaje adecuado. Y aún menos con niños tan pequeños. Espero que no vuelvas a encontrarte en una situación así.

Gracias por tu ayuda! Estoy poniendo en práctica tus consejos y vamos despacio, pero mucho mejor. ¡Un besote!


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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

1 comentarios:

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